«Queremos que quien entre en nuestra parroquia encuentre también, desde el primer momento, un lugar donde pueda reconciliarse con Dios.»
Con el deseo de cuidar más y mejor el sacramento de la Penitencia y favorecer que nuestros fieles puedan acercarse a él con serenidad, libertad y confianza, hemos realizado una nueva disposición del espacio penitencial de nuestra parroquia.
1. Un espacio renovado
Hemos trasladado a la entrada de la iglesia los mismos confesionarios que ya teníamos, colocándolos de una manera nueva, en un lugar más visible, accesible y fácilmente identificable.
No se trata de sustituir los confesionarios, sino de reorganizar el espacio para ponerlo mejor al servicio de los fieles y del sacramento.
2. Cuidar la intimidad
La nueva distribución mantiene una distancia adecuada entre los dos confesionarios y respecto de los bancos de la iglesia, buscando favorecer el silencio, el recogimiento, la discreción y la privacidad de quienes celebran el sacramento.
Queremos que quien se acerque a confesarse pueda hacerlo con paz y confianza, sabiendo que su intimidad es debidamente respetada.
3. En fidelidad a las indicaciones de la Iglesia
El canon 964 del Código de Derecho Canónico establece que el lugar propio para oír confesiones es la iglesia u oratorio y dispone que los confesionarios estén situados en un lugar patente y provistos de una rejilla fija entre el penitente y el confesor, para que puedan utilizarlos libremente los fieles que así lo deseen.
Nuestra nueva disposición tiene en cuenta estas indicaciones y busca ofrecer un espacio digno y adecuado para la celebración del sacramento.
4. Al servicio de la Reconciliación
Este cambio quiere ser, ante todo, una decisión pastoral: hacer más visible y accesible el sacramento de la Reconciliación y facilitar que nuestros fieles puedan encontrarse con Jesucristo, que perdona, reconcilia, sana y devuelve la paz.
5. Un horario para facilitar el encuentro con la misericordia
En nuestra parroquia ofrecemos el sacramento de la Reconciliación:
• Antes de cada Misa.
• Siempre que se solicite.
• También durante la celebración de la Misa, cuando haya otro sacerdote disponible para atender las confesiones.
De este modo, procuramos facilitar al máximo que cualquier persona pueda acercarse al sacramento cuando lo necesite, respetando siempre la celebración de la Eucaristía y procurando que la Penitencia pueda celebrarse con la dignidad y tranquilidad que merece.
6. Un signo de la misericordia de Dios
Queremos que estos confesionarios sean también un signo visible de que la misericordia de Dios está siempre abierta para quien desea volver a Él.
Confiamos en que esta nueva disposición nos ayude a cuidar más y mejor el sacramento de la Reconciliación y a ofrecer el mejor servicio pastoral posible a todos los que se acercan a recibir el perdón de Dios.




